Tras cada crónica se esconde una pluma con carácter propio. Esta revista digital nacida para convertirse en el eco de América Latina, cuenta con cuatro integrantes que arrojan una mirada particular desde la atalaya de su sección. Bienvenidos al backstage de Crónicas desde Macondo, aquí encontrarán algunas secretos sobre sus autores.
Ojo avizor. Encargado de la actualidad en “Memorias del Fuego”, sus informaciones poseen el alma de cualquier buen cronista: el que habla desde el corazón de los hechos. Su discurso, directo, entrelazado, conquista a cualquier lector.
El esférico. Lo suyo es ser mordaz y lanzar buenos chutes desde “Latitud Varela”. Para él existen muchas pasiones pero un único amor: el deporte. Su redacción hilarante conjuga carácter agrio y diagnósticos precisos.
Lautaro. El peor castigo para este melómano es privarlo del sentido auditivo. Su bagaje musical y su peculiar narración, sensible y honda, lo han conducido a la cresta de la crítica. El único estilo que desprecia es el silencio.
Tinta y acción. Entre sístole y diástole su corazón bombea tinta y celuloide. Y estas pulsiones le han llevado a escribir sobre lo escrito y a observar lo que ya se ha mirado. Entre cine y literatura anda el juego.